El Lienzo de Tlaxcala

Autor: Varios

La civilización tlaxcalteca dejó testimonio de su cultura en la obra de los tlacuilos o pintores de sabiduría. Ahora podemos admirar sus obras en Atlihuetzía, Cacaxtla y Tizatlán. Su gusto por el arte, amaba la plenitud y tenía horror al vacío; los tlaxcaltecas decoraban sus cuerpos, sus telas, sus enseres domésticos, sus casas y sus palacios; iluminaban su vida y dejaban su memoria en libros hechos de piel de venado o papel de amate, para que los sabios de entonces recitaran su fama y aprendieran su conocimiento. Cuando los invasores europeos llegaron a esta tierra de volcanes y magueyes, los tlaxcaltecas los enfrentaron como iguales. Tras comprobar su naturaleza humana les ofrecen hospitalidad y alianza. Unidos se lanzan a la conquista de la Gran Tenochtitlán, la nación enemiga de Tlaxcala. Tras la conquista la cultura tlaxcalteca adoptó voluntariamente las nuevas formas de escritura que los frailes franciscanos impusieron como vía de adoctrinamiento y evangelización, aprovecharon la organización social de la civilización de los Cuatro Señoríos y de la fusión de esas culturas emergió una nueva forma de expresión pictórica; los códices coloniales entre los cuales destaca el Lienzo de Tlaxcala. El Lienzo de Tlaxcala fue un documento elaborado por pintores tlaxcaltecas sobre una tela de algodón. El original ya no existente es considerado como el códice más interesante del siglo XVI. La concepción estética es de primer orden y la temática que aborda es la de la historia tlaxcalteca en el momento de la llegada de los españoles al continente Americano. Las formas de la presentación y la iconografía manifiestan la continuidad de la tradición indígena y la integración de elementos europeos, según que se represente a indígenas o españoles, y en las que se muestran algunos rasgos comunes.

 

 

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